En medio del plan contra el huachicol lanzado por el gobierno de Andrés Manuel López Obrador, los ladrones de combustible ubicados en Puebla —uno de los estados con mayor incidencia de este delito— decidieron empezar a hacer ajustes a sus operaciones y aumentar de 12 a 15 pesos el precio del litro de gasolina robada.

Vendedores que solicitaron el anonimato dijeron a ADNPolítico que determinaron hacer este incremento desde el fin de semana pasado, para aprovechar que automovilistas de la Ciudad de México y del Estado de México optaron por viajar hasta municipios poblanos para abastecerse.

La situación se dio luego de la escasez que se registró en algunas estaciones de servicio de la Zona Metropolitana del Valle de México (ZMVM). Según se constató, los conductores de esa área acudieron a cargar tanto en gasolinerías como en las llamadas cachimbas, como se conoce a los centros de venta de hidrocarburo robado situados sobre la autopista México-Puebla.

Hasta la primera semana del año, los precios del litro de gasolina en el mercado del huachicol oscilaban entre los 12 y los 14 pesos. Aun con el nuevo aumento a 15 pesos, el producto sigue siendo más barato que en estaciones de servicio.

Información de la Comisión Reguladora de Energía (CRE) indica que el precio más bajo en Puebla para la gasolina Magna es de 15.46 pesos, de 16.56 para la Premium de 16.53 para el diésel.

En medio de la situación nacional, del cierre de ductos de Petróleos Mexicanos (Pemex) y de las advertencias del Poder Ejecutivo federal hacia quienes roban combustibles, comerciantes del tianguis de Huixcolotla, donde opera un centro de venta de hidrocarburos robados, dicen que la presencia de huachicoleros ha disminuido en los últimos días.

Dentro de Puebla, en municipios del llamado “triángulo rojo” —Tepeaca, Quecholac, Acajete, Acatzingo y Palmar de Bravo— y en la región de San Martín Texmelucan, atraviesan 100 kilómetros del poliducto Minatitlán-México.