Si bien los dirigentes de los partidos políticos que participarán en el próximo proceso electoral analizan y diseñan las estrategias para pactar alianzas o coaliciones, es claro que no deben de ignorar la opinión de sus militantes, en virtud de que muchos no están de acuerdo en mezclar sus ideales o doctrinas.

Es entendible que para derrocar a los candidatos de Morena es necesario que los partidos opositores se unan mediante una mega alianza, pero no deben de ignorar el sentir de sus seguidores, de lo contrario el riesgo de un éxodo de militantes es latente y peligroso.

La verdad es que una desbandada de priístas, panistas y perredistas no beneficiaría en nada su intención de ganar en las urnas, en virtud de que muchos de estos buscarían oportunidades en Morena con tal de castigar las malas decisiones de sus representantes, una consulta a las militancias será fundamental.

Con todo esto, el escenario político en Tlaxcala se torna complicado para los partidos, por ejemplo la situación en Morena es grave por las diferencias y señalamientos entre los aspirantes que están aferrados en ser candidatos al gobierno del estado, que por cierto vociferan que la tienen ganada, entre ellos, la ex alcaldesa de Tlaxcala Lorena Cuéllar, los senadores Joel Molina y Ana Lilia Rivera, así la empresaria Dulce Silva. 

En el PRI no hay avance, los aspirantes priístas no suben en las preferencias de los electores, excepto Anabel Ávalos que en este momento es la mejor posicionada para ser la abanderada del tricolor con posibilidades de remontar.

En el PAN sufren porque las encuestas y sondeos no dan esperanzas a sus aspirantes de vencer solos al partido que les lleva delantera, esto significa que están obligados a buscar alianzas para enderezar el camino y poner nerviosos a los morenistas con quienes repuntan, es decir, con la diputada federal, Adriana Dávila, con el empresario Juan Carlos Sánchez García, la Senadora Minerva Hernández y el alcalde de Apizaco Julio César Hernández Mejía.

El PRD tiene mínimas posibilidades de entrar a la competencia, sus únicas cartas son el ex secretario de Gobierno, Gelacio Montiel, el ex diputado local, Santiago Sesín, debilitado por la desbandada de perredistas que sufrió hace días en su organización “Red Joven”, los actuales dirigentes estatales Juan Manuel Cambrón y Domingo Calzada, por lo tanto, únicamente pretenden la alianza para negociar espacios en la cámara de diputados federal y local, y de ser posible en algunas alcaldías.     

Mientras que los partidos del Trabajo, Movimiento Ciudadano, Verde Ecologista, Alianza Ciudadana y los de reciente aprobación se irán con el mejor postor y permanecerán atentos al éxodo de militantes del PRI, PAN y PRD para convencerlos de integrarse a sus filas, incluso para ofrecerles espacios, candidaturas y otras opciones con tal de obtener renombre.

Ante todo este panorama se pronostica una desbandada de políticos priístas, panistas, perredistas y hasta morenistas; en el medio político de Tlaxcala se esperan anuncios inesperados y sorpresivos. Ya se verá.

BOMBAZOS…

Autoridades educativas, maestros y padres de familia tienen el reto de enderezar los errores registrados en el inicio del ciclo escolar virtual, la saturación en las plataformas provocó caos, malestar, desinformación y desesperación.

ARTILLERÍA PESADA…

Crece el número de aspirantes a convertirse en candidatos o candidatas a las 60 presidencias del estado, llama mi atención que en Tzompantepec una ex candidata de nombre Estela Rojas Díaz, luego de perder en la pasada elección local logró pactar con cinco de sus oponentes un acuerdo para impulsarla de nueva cuenta, es decir, que en la contienda del 2021 irá respaldada a sus 60 años de edad  por varios partidos políticos en alianza. Ya veremos si esta supuesta suma le alcanza para ganar esta alcaldía.

Hasta la próxima entrega de Frentes de Guerra.