José Antonio Pulido Serrano


El primero de julio del 2018, 14 legisladores locales de la coalición “Juntos Haremos Historia” llegaron al escaño con una mayoría absoluta, el “pueblo sabio y bueno” les dio su voto de confianza.


El liderazgo de Andrés Manuel López Obrador fue determinante para que se diera este resultado, aunado al enojo, hartazgo y hastío hacia los anteriores gobiernos del PRI, PAN y PRD.


En el colectivo imaginario de la mayoría de los ciudadanos permeaba la idea de que por fin habría justicia en el estado, que el Poder Legislativo pugnaría por una real rendición de cuentas, se sujetarían a la austeridad que tanto había pregonado su líder y trabajarían por un bien común que es el bienestar de los tlaxcaltecas.


Se esperaba que esta legislatura no decidiera en favor de sus propios intereses sino en el de las mayorías, sin vulnerar los derechos de las minorías. Pero el resultado no fue el esperado, los diputados locales no han dado resultados y no sólo no ha funcionado, lamentablemente es uno de los Congresos más improductivos y fallidos en la historia de Tlaxcala.


Para los tlaxcaltecas no sólo los de Morena han fallado, la percepción es que los 25 legisladores han dejado mucho que desear.
La pandemia por Covid-19 ha sido el mejor pretexto de los diputados locales para que el casi 25 por ciento de 45 iniciativas estén paradas y así temas de equidad de género, procedimientos electorales, seguridad, procuración de justicia, entre otras se han quedado en la congeladora.


En la LXIII Legislatura hemos visto de todo menos que se pongan a trabajar, desde acusaciones de enriquecimiento ilícito y tráfico de influencias del Diputado Víctor Castro, improductivos como el ex delegado de la Semarnat, Ramiro Vivanco Chedraui y María de Lourdes Montiel Cerón, o shows en redes sociales los cuales vergonzosamente pudimos observar con el diputado perredista Miguel Ángel Covarrubias Cervantes.
Con tan lamentables resultados el Congreso del Estado se encue

ntra dentro de las 20 legislaturas del país, la mayoría de Morena que se aprovecharon para modificar leyes electorales locales y así favorecer al partido gobernante e incluso al propio órgano legislativo con mayores prebendas, salarios y gastos onerosos que no se justifican.


Estas joyitas legislativas integraron su presupuesto del 2021 con el 6.5 por ciento de incremento, lo que representa poco más de 19.7 millones de pesos, nada mal para ellos que manejan un falso discurso de austeridad…
Específicamente de Morena se esperaba que con el cambio abrumador que se vivió en el país en el 2018, los legisladores locales sintiéndose apoyados por el presidente de la República, Andrés Manuel López Obrador pusieran en la mesa iniciativas, propuestas e ideas que cambiaran la dinámica social, económica y política de Tlaxcala.


Pero no hubo temas profundos.
De las Comisiones ni hablemos, pues todas ellas poco han aportado a la actividad legislativa.
El congreso local de Tlaxcala ha olvidado completamente ejercer sus facultades constitucionales, pues no sabemos qué acciones tomaron en la atención de la pandemia. Prácticamente los diputados locales se fueron a dormir a su casa e igual que al presidente de la República, poco les ha importado los contagios y muertes por Covid-19.


En otros estados diversas organizaciones sociales invitaron a los Congresos del país a transparentar las sesiones de trabajo o comparecencias vinculadas con el Covid-19 y a utilizar sus facultades legales para mantener una estrecha vigilancia de las decisiones y recursos empleados en la emergencia sanitara y la activación económica.
Pero en la LXIII Legislatura nada pasó para atender las necesidades de los ciudadanos en esta pandemia.


Ya les tocará a los ciudadanos valorar el trabajo de los diputados que los representan, “el pueblo es sabio y justo” y seguramente en las elecciones del próximo año se las cobrarán, porque mientras los diputados cobraban su sueldo íntegro, y dormían calientitos en el estado quebraban empresas, cerraban negocios y cientos de pobladores perdían sus trabajos y el sustento…otros más la vida.


La mayor afrenta morenista es no haberse mostrado diferentes a los que tanto criticaron; ahora con qué cara los diputados locales irán a pedir el voto de los ciudadanos para su reelección, ¿tendrán el cinismo de hacerlo? seguramente sí.


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